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Dime cómo gestionas tus instalaciones y te diré cuánta salud tienen

Hay una correlación directa entre la forma en que una organización gestiona sus instalaciones y el estado de salud de esas instalaciones. Las organizaciones que gestionan bien sus activos tienen instalaciones en mejor estado, incurren en menos averías imprevistas y ofrecen mejores condiciones a quienes trabajan en ellas.

Los síntomas de unas instalaciones mal gestionadas

¿Cómo saber si las instalaciones de una organización están bien gestionadas? Hay síntomas claros:

  • Alta incidencia de averías imprevistas y costosas
  • Equipos que superan ampliamente su vida útil sin renovación planificada
  • Desconocimiento del coste real de mantenimiento por activo
  • Dificultad para demostrar cumplimiento normativo en inspecciones
  • Sensación permanente de ir por detrás, apagando fuegos

Del mantenimiento reactivo al basado en datos

La transformación pasa por tres pasos fundamentales: construir un inventario fiable y actualizado de todos los activos, implantar un programa de mantenimiento preventivo planificado, e instrumentalizar los activos clave con sensores que permitan monitorizar su estado en tiempo real.

«No puedes gestionar lo que no conoces. El inventario actualizado es la base de todo lo demás.»

FAMA permite a las organizaciones calcular un índice de salud de sus instalaciones basado en múltiples parámetros: estado de los activos, cumplimiento del plan de mantenimiento preventivo, histórico de averías, consumos energéticos y costes de mantenimiento. Este índice proporciona una visión objetiva para establecer prioridades de inversión.

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